
La reflexión difusa se produce cuando los rayos de luz se reflejan con un ángulo distinto al de incidencia. Este fenómeno se produce debido a que, a nivel microscópico, las superficies no son perfectamente lisas, sino que presentan multitud de irregularidades, denominadas microfacetas, que impiden que se produzca la reflexión especular. Las microfacetas adoptan todo tipo de formas, conformando huecos, aristas, llanos, depresiones,... y desencadenando una secuencia de reflexiones que hacen que la luz se esparza por toda la superficie.
Resolver de forma exacta el problema de encontrar la intensidad de la luz resultante de todas esas reflexiones es imposible, ya que habría que describir los objetos con un nivel de detalle microscópico, por lo que los sistemas de Ray Tracing suelen considerar un modelo muy simplificado en el que la luz reflejada difusamente se esparce de manera uniforme por toda la superficie.
El estudio geométrico de la reflexión difusa se limita a considerar el valor del ángulo de incidencia. A mayor ángulo, menor reflexión. Es decir, cuanto mayor sea la diferencia que exista entre la dirección del rayo y la dirección de la normal, menor reflexión. Este modelo lo que viene a decir es que un rayo tiene más probabilidad de reflejarse especularmente si incide en la dirección de la normal, porque saldrá reflejado limpiamente en dicha dirección. Y que por el contrario, si lo hace en una dirección muy distinta de la normal, tiene mayor probabilidad de reflejarse difusamente, debido a múltiples rebotes sobre las microfacetas.
A diferencia con la reflexión especular, en este caso no ha lugar ningún cálculo de vectores. Lo único que debe considerarse es el ángulo que forman la normal y el rayo incidente. O equivalentemente, el coseno del ángulo que forman, que puede obtenerse del producto escalar entre ambos vectores. La intensidad de la luz reflejada difusamente por la superficie será directamente proporcional a dicho coseno. A menor ángulo, mayor coseno, mayor reflexión. A mayor ángulo, menor coseno, menor reflexión.
Resolver de forma exacta el problema de encontrar la intensidad de la luz resultante de todas esas reflexiones es imposible, ya que habría que describir los objetos con un nivel de detalle microscópico, por lo que los sistemas de Ray Tracing suelen considerar un modelo muy simplificado en el que la luz reflejada difusamente se esparce de manera uniforme por toda la superficie.
El estudio geométrico de la reflexión difusa se limita a considerar el valor del ángulo de incidencia. A mayor ángulo, menor reflexión. Es decir, cuanto mayor sea la diferencia que exista entre la dirección del rayo y la dirección de la normal, menor reflexión. Este modelo lo que viene a decir es que un rayo tiene más probabilidad de reflejarse especularmente si incide en la dirección de la normal, porque saldrá reflejado limpiamente en dicha dirección. Y que por el contrario, si lo hace en una dirección muy distinta de la normal, tiene mayor probabilidad de reflejarse difusamente, debido a múltiples rebotes sobre las microfacetas.

A diferencia con la reflexión especular, en este caso no ha lugar ningún cálculo de vectores. Lo único que debe considerarse es el ángulo que forman la normal y el rayo incidente. O equivalentemente, el coseno del ángulo que forman, que puede obtenerse del producto escalar entre ambos vectores. La intensidad de la luz reflejada difusamente por la superficie será directamente proporcional a dicho coseno. A menor ángulo, mayor coseno, mayor reflexión. A mayor ángulo, menor coseno, menor reflexión.






